Te explicamos cómo gestionar tus contraseñas de manera segura.

Sabemos que has visto, leído y escuchado noticias sobre suplantación y robo de identidad durante esta pandemia. Y aunque suene a una nueva serie de Netflix que está por lanzarse, queremos contarte que no es así. Se trata de un problema real, que data desde hace muchísimo tiempo, pero que está en auge y se vuelve más común en este momento que estamos atravesando. 

Muchas empresas han tenido que trasladar su trabajo a la casa de sus empleados. Muchos de nosotros nos encontramos tele-trabajando. A pesar de que esto es una gran ventaja que nos ofrece la tecnología y que nos permite mantenernos activos y contrabajo durante el confinamiento, es también un arma de doble filo que pone en riesgo la información de nuestra empresa y la personal. Cuando trabajamos desde casa no contamos con las estructuras de ciber seguridad que tal vez sí tenemos en la oficina. Además, es un momento en el cual los ciber delincuentes se aprovechan de esta fragilidad de la seguridad informática de nuestros hogares e incrementan los robos de información sensible que puede repercutir en nuestras cuentas bancarias, entre otros datos.

Por eso, es importante conocer las buenas prácticas de seguridad que podemos adoptar para evitar los ataques  de los que podemos ser víctimas. 

Lo principal a tener en cuenta es la creación de contraseñas seguras y saber que parte de esa seguridad, se trata de no reutilizar las mismas claves en todas las aplicaciones que manipulamos al trabajar, ni en nuestros momentos de ocio.

Comencemos por el principio, entendiendo qué es una contraseña.

Una contraseña es una combinación de caracteres que puede incluir letras, números o caracteres especiales como signos de interrogación, de admiración, etc y se utiliza para validar nuestra identidad a la hora de acceder a cualquier plataforma digital, programa informático, ficheros de nuestra empresa, softwares de trabajo, homebanking, e-mail, etc. 

Elegir siempre la misma combinación nos expone, ya que si hackean una de nuestras cuentas, pueden hackear absolutamente todas. Es por este motivo, que te desaconsejamos enfáticamente esta mala práctica. Lo ideal es crear contraseñas seguras para todas y cada una de tus cuentas. 

Te contamos cómo debe ser una contraseña segura.

Tienes que tener en cuenta cuatro características básicas: intenta que tus contraseñas sean extensas, en los casos en los que las plataformas te lo permitan. Una longitud de 16 caracteres se considera suficientemente seguro. Pero no creas que es lo único, estos caracteres deben combinar además de letras, un número, una letra mayúscula y un carácter especial.

Recuerda no utilizar información fácil de descubrir, como datos personales, tu número de DNI, nombre de tu mascota, fecha de nacimiento, dirección geográfica, código postal, número de teléfono, etc. 

Intenta no repetir nombres o caracteres en las distintas contraseñas, lo ideal es que todas sean muy diferentes entre sí.

Si te cuesta a nivel creativo, puedes utilizar un generador de contraseñas seguras online.

Otras malas prácticas que ponen en riesgo tu seguridad.

Es muy común que guardemos nuestras contraseñas en el navegador desde el botón “recordarme”. Te desaconsejamos esta práctica, ya que es muy fácil obtener el acceso a tus cuentas sin tu consentimiento de este modo. 

Si vas a entrar a tu cuenta bancaria o a otra cuenta que consideres importante porque tienes información sensible, no lo hagas desde una red de Wi-Fi pública. Tampoco lo hagas desde un ordenador o dispositivo que no sea propio.

Si no tienes opción y te encuentras en la emergencia de entrar a tus cuentas sensibles desde un lugar público, elige una red Wi-Fi que sea privada VPN. De esta forma te aseguras que la información que transmitas será cifrada y más difícil de hackear. 

Asegúrate de estar entrando a la web correcta. Una buena idea es guardar las webs de tu homebanking y otras cuentas importantes en tus favoritos y acceder desde ahí. Siempre chequea que las webs que estás utilizando utilicen el protocolo https.

Las contraseñas no pueden ser eternas, recuerda modificarlas cada un período de tiempo coherente. Aproximadamente cada tres meses, está bien.

Utiliza siempre un antivirus confiable y actualiza el sistema operativo de tus dispositivos siempre que sea posible. 

Te puedes ayudar con un gestor de contraseñas.

Un gestor de contraseñas es un programa que permite almacenar tus contraseñas en una base de datos cifrada a la que puedes acceder con una contraseña maestra que será la única que deberás recordar. Puedes integrar el gestor con tu navegador o con tus programas para no tener que escribir tus contraseñas manualmente cada vez. 

Esperamos que estos consejos te puedan servir y te permitan trabajar de manera segura en casa, cuidándote de los robos de identidad y evitando pérdidas importantes para ti y tu empresa. 

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